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En su labor cotidiana los profesionales enfrentan constantemente situaciones en las cuales deben decidir entre hacer lo correcto o lo incorrecto, es decir realizar acciones que concreten una conducta deseable. Es en estos momentos en que entra en juego la ética profesional.
La ética profesional puede definirse en general como un conjunto de normas éticas aplicadas al ejercicio profesional.
Los términos ética y moral suelen utilizarse como sinónimos, y a los fines prácticos ambos coinciden en sus propósitos que son guiar la conducta humana en sociedad. Estrictamente hablando, la ética estudia la moral, busca explicar de manera racional y fundada las reglas morales que rigen el comportamiento de los hombres, implica una reflexión sistemática sobre el hecho moral. Mientras que la moral comprende a las acciones mismas en las cuales se halla implícita la decisión entre lo correcto y lo incorrecto, abarca normas que se transmiten generacionalmente, costumbres sociales.
En el ámbito profesional también se distingue entre ética profesional y deontología profesional, aunque igualmente en la práctica son empleadas como sinónimos.
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| Crédito: comunicacioncientifica |
La ética profesional refiere a normas orientadas al bien, a lo bueno, guían a la persona en el camino a convertirse en alguien mejor, un ser realizado.
La deontología se vincula con normas orientadas por el deber, un mínimo obligatorio de conducta. Y consiste en un modelo de actuación en una comunidad profesional que se traduce en códigos expresos.

